Micro-homofobia que se nos pasa desapercibidos
Ser gay es a vivir una vida extraña y caótica a
veces, no sólo por el hecho de vivir con miedo al sentirte diferente a los demás
y creer que lo que estas sintiendo o pensando está mal porque es lo que te han
enseñado. Sino también a vivir con el miedo de no complacer a tus papás siendo
el hijo ideal que ellos habrían querido. Y es que todos creen que nacés o eres
heterosexual y asumen que te vas a casar y tener un par de hijos, con dos bulldogs
franceses de mascotas. O el miedo de decepcionar a tus amigos y que se alejen
de ti por pensar que te podes enamorar de ellos o “contagiarlos” de un virus
letal.
El odio y el repudio no solo lo generan las
palabras o los insultos que sí que afectan pero de igual forma afectan algunas acciones. Creer que por ser maricon nos van a gustar todos los hombres, no vamos a
poder tener una relación amistosa con un hombre heterosexual es también una
forma de discriminación y demuestra que la homofobia no está del todo resuelta
en El Salvador. Aún se cree que es correcto preguntar sobre quien es pasivo o
activo en una pareja gay o a una persona que acaban de conocer, pero esta pregunta
resulta incómoda e invasiva, porque además de ser inapropiada no tiene ningún
sentido preguntarla ya que no vas y le preguntás a una persona heterosexual cuál
es su posición sexual favorita. Otra expresión de homofobia es limitar a
alguien hablar o expresarse a su manera al decir: “No soy homofóbico pero… con
tal de que no se me acerquen o lo hagan frente a mí, todo bien” es una forma de
discriminación y odio al no permitir que alguien hable sobre su sexualidad,
identidad de género o exprese sus sentimientos con otra persona.
Pero la homofobia no es solamente para la
gente con orientación sexual normativa, también existe la homofobia internalizada que manifiestan algunas
personas homosexuales en contra de otras que no se ajustan a las normas del
comportamiento masculino. Frases como: “Soy gay,
no una loca afeminada, yo sí soy hombre” son muy
frecuentes en personas con una perspectiva machista, y misógina al rechazar
cualquier comportamiento femenino. A parte de formar parte de una masculinidad
tóxica la homofobia internalizada puede resultar
muy dañina y puede tener un
impacto radical en la salud mentalde una persona.
En fin,todo el rechazo y la discriminación se vuelven
una lección de vida y una forma de aprender a sobrevivir o vivir con nuestra
sexualidad de una forma feliz a nuestra manera. Detrás de todas las cosas malas, ser gay es genial porque aprendés a vivir sin querer complacer a nadie sin
predisponerte o tratar de acomodarte a un molde, ser gay es como el lema de la
Barbie: “Tu puedes ser lo que quieras”. Al final aprendés a vivir con lo
que te hace feliz y si no le afecta a los demás eso no es un crimen. La
identidad de género y orientación sexual no es una aberración ni una enfermedad,
cada vez la gente es más consciente de ello y cada vez se intenta concienciar la importancia de un mundo libre sin discriminación, sin etiquetas que si bien
estas nos sirven para entender mejor las cosas, todo es mejor cuando la libertad
y el respeto por la diversidad predominan ante cualquier cosa.
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